La mano poderosa del Creador

 

    El poder de la mano de Dios es infalible. ¿Entonces? ¿Cómo hacemos uso de este recurso en todo momento? realmente no se trata de hacer algo, sencillamente se trata de resistir, si se tratase de una experiencia difícil de soportar -corporalmente o mentalmente hablando - y dejar que la gracia divina haga su trabajo a su debido tiempo, incluso eso implica aceptar esa parte de nuestro ser que está comprimido y por lo tanto ciego a esta verdad sencilla y omnipresente, de que Dios en todo momento está bajo el control de todas las cosas. Son las circunstancias difíciles las que nos ayudan a descomprimir esas partes del yo que permanecen ignorantes a esta realidad, el proceso es doloroso, puede ser tormentoso, aparentemente insoportable, moralmente inaceptable, humanamente inconcebible. Desde el ego, las reacciones son múltiples y pueden llegar a ser catastróficas, porque desde un punto de vista egoico las dificultades son inaceptables, y su respuesta per se es la lucha o la huída, pero esta lucha y esta huída siempre es inútil. Porque toda lucha y toda huída es una ilusión en tanto procura una acción imposible.

      Hay una canción de Natalia Lafourcade que explica esta situación: “Hasta la raíz”, ella dice: “Yo te llevo dentro, hasta la raíz, y por más que crezcas, vas a estar aquí”. Es Dios, quien nos dice eso. Y todos lo sabemos, teóricamente lo sabemos, lo repetimos continuamente en nuestras oraciones, pero esta mente es tan inquieta, tan rebelde, tan temerosa. No nos preocupemos, o no nos preocupemos si nos preocupamos, pues la ignorancia también es parte del plan divino, pues el origen de la creación es el deseo del autoconocimiento, pero el conocimiento solo es posible en un plano de dualidad, el conocimiento solo es posible cuando hay un objeto de observación, por lo tanto, hace falta el contraste, es decir, para conocer la luz hay que conocer la oscuridad, y así con cada cosa.

      Para el ego, esto es fatal, recuerdo que cuando empecé a estudiar la biblia, me puse bravo con Dios, y venían pensamientos intrusivos y automáticos a mi mente que maldecían su nombre, luego arrepentido le suplicaba perdón por ello, y sentía por medio de ese acto, su mano amorosa y todomisericordiosa sobre mí, como diciéndome, “hijo mío, yo lo sé todo, ¿Como algo puede molestarme? mi amor hacia ti no cambia ni varía, esa es mi esencia”. Y entonces, poco a poco fue haciéndoseme consciente a mayor plenitud de que Yo soy Él, es decir, Yo soy el Creador de esto, no me refiero al ego, me refiero a la esencia divina que me hizo existir como un ser aparentemente separado. Por eso, el maestro de meditación S.N Goenka explica que en la medida que un meditador va avanzando en el Recto Sendero va haciéndose consciente de que es responsable de todo lo que le ocurre, al principio dice: bueno, soy 10% responsable, y luego, en la medida que va avanzando dice: bueno, soy un 25% responsable, pero si sigue el camino llegará a un punto en donde ve claramente que es 100% responsable de su realidad. Desde este pensamiento no es posible la ira, ni la culpa, ni niguna otra cosa que no sea piedad y una sonrisa que abraza la realidad y se rinde a la Voluntad Divina.

    No hay ningún otro lugar de la existencia en donde sea grato habitar, todo lo demás, como dice Pablo, el Apóstol de Cristo, es basura. Pero incluso la basura es un tesoro, incluso en la basura está la semilla del Creador. Pero estas cosas están requetedichas. Es mejor seguir existiendo y descubriendo que, la felicidad está en las palmas de nuestras manos, que incluso en la situación más atroz, ahí está la mano poderosa del Creador.

 

Jesús García

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