Carta a un joven buscador

       Joven, si tan solo por algunas horas experimentases la paz de Dios he identificaras su origen, todos los colores del mundo se volverían opacos para ti. Te apresurarías a la aventura de buscar a tu Creador como un potro enamorado. Todos tus sueños se volverían prendas de segunda mano, porque habrás probado una gota del sabor del despertar.

     Te quitarías las sábanas y enjuagarías tus ojos, porque habrás recibido el llamado de tu Padre, la razón de tu ser, y le suplicarías en oración que te de sabiduría y te aparte de todo lo que contamina. Dejarías de ser un velero a merced de las olas porque habrás encontrado tu ancla.

     Y tus amigos te preguntarían: “¿Qué es ese brillo que habita en tus ojos? ¿Y esa sonrisa que adorna tus labios? Por favor, danos de beber de tus aguas”. El Señor adornaría tu semblante e iluminaría tus pasos. Y ese vacío cuya razón desconoces, ya no te atormentará más.

    Porque habrás encontrado la piedra luminosa, el consuelo de tu corazón. Hermano mío, tu juventud es un tesoro efímero, te suplico que no lo eches a la basura. Ven por favor y escucha la Voz de tu Creador, Él aparatará de tu mente, paso a paso, todos tus velos, y la paz será tu fiel compañera, no te desvivas por aquello que contemplan tus ojos, porque la verdadera riqueza es invisible.

     Los libros sagrados te ordenan que cuides tu cuerpo, que no lo contamines con placeres intensos y efímeros que te apartan de Dios, que debilitan tu mente y te hacen esclavo de lo inútil. Porque tu cuerpo es el Templo del Espíritu de Dios.

     Has nacido para ser libre, pero tú confías en la cárcel de tus sentidos, todas las riquezas de este mundo han sido declaradas como un montón de basura. Tu Padre Celestial te llama a su banquete, ya no sigas comiendo inmundicias. Tu Padre tiene para ti el regalo más maravilloso, uno que ni tus más excelsos pensamientos puede concebir.

     No confíes en la violencia, y créeme, la corona de la juventud y la belleza del cuerpo son cosas tan pero tan pasajeras que es la peor de tus apuestas. Esfuérzate más bien por cultivar humildad y paciencia, que con ellas encontrarás tesoros eternos.

     Jesús nos dijo que hay un camino angosto que conduce a la vida, una vida que no se asemeja a esta vida que nosotros hemos conocido, sino más bien Vida Eterna, que no es otra cosa que el Sedero de Dios, lleno de alegría y de paz, un Sendero en donde los problemas se vuelven ratoncitos, y nos dijo que son pocos los que lo encuentran.

     Y existe el camino ancho, un camino que al principio es dulce como la miel pero que con el tiempo se vuelve oscuro y amargo. Mientras más avanzas: la ansiedad, el descontrol, el miedo y el odio se van adueñando de ti. Es el camino que sigue una gran parte de la humanidad.

     Pero Dios es eternamente paciente, así rechazaras este llamado él te seguirá buscando, por causa de Sí Mismo, porque tú has emanado de Él, tu corazón le pertenece y su amor por ti es indestructible. Amigo, yo también soy joven y después de haber bebido del elixir del mundo, estoy plenamente convencido de que la única opción para ser feliz es vivir en armonía con la Voluntad de Dios.

     Este es mi consejo: búscalo en tu corazón, una oración sincera es un fuego poderoso. Pero ten cuidado, no esperes resultados inmediatos, porque la paciencia es la ciencia de la paz. Más bien, cada día enciende tu corazón con el fuego de la oración. Y, si te parece bien, pídele que te guíe con su Luz Maravillosa y te aparte de aquellos que dicen ser sus siervos, pero que con sus actos blasfeman contra Él.

    Gracias por haber leído estas palabras, deseo para ti un viaje maravilloso de regreso a casa, y ten presente esto: en el camino te encontrarás con incontables obstáculos, pero puedes estar tranquilo, porque todas estas cosas serán para tu propio beneficio, porque tu Padre te estará purificando, y para ello, te hará ver, por los medios acordes a tu ser, cuál es su Voluntad.

¡Feliz retorno!   

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