El perdón natural

 

«La naturaleza es la Voluntad de Dios y es su expresión en y a través del mundo contingente». –Bahá’u’lláh   

     Una amiga pasó una vez por una situación familiar desagradable, en ella había rechazo a la situación y sentimientos negativos para con su familia. Yo compartí con ella una historia de ‘Abdu’l-Bahá, la cual es una enseñanza sobre el perdón. ‘Abdu’l-Bahá sufrió mucho gran parte de su vida a razón de que el rey de Persia realizó atrocidades para con los Babís, más de 20.000 babís fueron asesinados a manos de este rey y muchos de ellos sufrieron torturas, encarcelamientos y el destierro. Después de un tiempo de haber pasado estas cosas ‘Abdu’l-Bahá viajó a Europa y resulta que el hijo del rey estaba en la misma ciudad que él, en dos oportunidades se encontraron en el mismo lugar, y el hijo del rey tuvo curiosidad de él, quería saber quién era ese hombre con vestimenta persa. Le dijeron que era ‘Abdu’l-Bahá, el hijo del rey fue cómplice de estas atrocidades, y sabía quién era ‘Abdu’l-Bahá; el punto es que cuando se encontraron frente a frente ‘Abdu’l-Bahá le dio un abrazo y le dijo que olvidara todo eso, que fue cosa del pasado, y lo invitó a él y a su familia ese día a compartir con él.

     Esta historia me hizo recordar una profecía de la biblia, que dice: “El lobo y el cordero comerán juntos” (Isaías 65:25).  Entonces mi amiga, me dijo: “¿Y como hago eso yo?” bueno, intentaré responder esa pregunta. Creo que estas historias sirven para inspirarnos, no para que mecánicamente intentemos imitar esta conducta, cada uno de nosotros se encuentra en un proceso distinto, es como un padre y un niño, cuando van al supermercado el padre puede cargar con bolsas que para el niño son muy pesadas, así mismo, muchos seres son como padres para la humanidad, pueden hacer cosas que para nosotros son increíbles, así como el niño se inspira y admira a su padre, nosotros admiramos a esos seres.

     Pero eso no quiere decir que debemos obligarnos a hacer lo mismo, de hecho, podríamos salir lastimados. Creo que estas historias sirven para salir de nuestro narcisismo, muchas veces cuando alguien hace algo que nos afecta vemos el problema enorme, como algo increíble, como una ofensa terrible. Entonces, cuando leemos estas historias, de sacrificio, de perdón, de misericordia y de amor incondicional, entonces nuestro ego queda desnudo. Y surge la pregunta ¿Cómo puedo llevar eso a mi realidad?

     Bueno, imaginemos que nuestra mente es como un cordón, ahora agarremos el cordón y vayamos haciendo nudos uno al lado del otro, supongamos que son 7 nudos. Si queremos revertir el proceso hemos de empezar por alguno de los nudos que están en los extremos. Los conflictos prácticos surgen cuando queremos desatar el nudo del medio sin desatar los que están en las puntas, ahí es cuando nos volvemos hipócritas, reprimimos nuestras emociones y convertimos la fe en un teatro. Creo entonces que el proceso empieza por no forzarte a hacer nada que no puedas hacer o no sabes cómo hacerlo. Si lo intentas, quizás termines más enredado.

     Sergi Torres comparte que el primer paso de la aceptación es reconocer que hay algo que no acepto, y creo yo que eso también incluye no juzgarte por ello, y a su vez no juzgar al malhechor, que en realidad eres tú mismo, solo que en momentos como estos no podemos ver como nosotros somos responsables de este asunto y nuestra mente necesita culpables externos para no sentirse atrapada en el desconcierto. Algo que también puede ayudarnos es la oración, pedirle a Dios con todo el corazón que nos ayude a ver sus señales, que son las que nos muestran las piedritas que nos permiten regresar a casa, a ese estado de paz natural del que procedemos. Una vez que hemos hecho esta petición, sencillamente hay que estar atento y hacer lo mejor que podamos.

    A veces, ni siquiera hace falta orar de manera formal, el apóstol Pablo dice que cuando no sabemos que pedir en oración el espíritu mismo ruega por nosotros (Romanos 8:26). Hay muchas técnicas y procedimientos que la psicología moderna ha inventado, ejercicios de respiración, visualizaciones, reprogramación cognitiva, entre otros. Los mismos tienen su utilidad, pero muchas veces no son más que herramientas para crear nuevos nudos que tengan una forma más adaptable y más agradable a nuesto ego.

     Creo que el asunto es desatar los nudos. ¿Y cómo lo hacemos? Es muy fácil, el nudo es tu propia realidad, el problema es que hay una tendencia muy arraigada a rechazar la realidad cuando no es agradable. Si tu realidad es que no sabes que hacer, entonces no hagas nada, si tu realidad es que sabes que tienes que hacer, pero estas lleno de dudas o de excusas, bueno puedes decidir si actúas o no actúas y probar, porque ser valiente no es actuar libre de miedo o de dudas, sino actuar con el miedo y la duda, pero en este punto también hay que ser cuidadoso, puesto que es posible que actuemos de una manera en que en realidad nos estemos agrediendo, porque nuestra mente a veces nos convence de que algo incorrecto es correcto, y cuando es así no nos damos cuenta sino hasta que vemos los efectos. Pero incluso esta situación es buena, pues a veces no nos queda de otra que probar para saber que no era por ahí.

     Ahora bien, supongamos que tu realidad es que en tu mente y en tu corazón ha surgido una luz, una certeza, una idea que ilumina tu situación, bueno permite que esa luz te guie, pues es Dios mismo que te está mostrando el camino porque ya estás listo. Sé valiente y actúa en función de lo que esa luz te indique, y digo que seas valiente porque es posible que en tu mente y en tu entorno se levante un ejército que inicialmente puede asustarte. Pero créeme, esa luz proviene de un poder a lo cual nada puede oponerse y salir bien librado. En la biblia hay incontables historias que reflejan esta enseñanza. Por ejemplo, Sansón mató a 1000 hombres con una quijada de burro, David mató a un León, a un Oso y a un gigante (Jueces 15:16; 1 Samuel 17:34-36).

    No importa si crees que estas historias son reales o no, lo importante es la enseñanza, cuando haces la Voluntad de Dios, Dios pelea por ti, tu solamente tienes que hacer un pequeño y grandioso ejercicio de fe: tomar la quijada de burro. No tienes que luchar contra nada, no tienes que forzar nada, desata los nudos de las esquinas si puedes desatarlos, y si no puedes porque estás pasando por una tormenta, ten presente esta realidad: eso también pasará. Las aguas de tu mente se calmarán y podrás ver con mejor claridad.

    Cada situación es particular, es posible que este texto no resuelva alguna de tus dudas o que incluso quedes en las mismas si estás pasando por una situación difícil, en realidad, tu verdadero maestro es tu propia realidad, pues tu realidad es la forma en la que se configura la naturaleza en tu experiencia, y la naturaleza es la encarnación de la Voluntad de Dios. En realidad: siempre, siempre, siempre que nos quejamos, nos quejamos de Dios. Pues no hay nada que ocurra sin el consentimiento del Omnisciente, y si el Omnisciente lo ha permitido es para un propósito, un propósito que es maravilloso y perfecto. Por lo tanto, seamos humildes por favor, pues somos muy pequeños y es insondable lo que desconocemos.  

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