Oración del viajante

 

   !Oh Señor! Tú has doblegado este corazón y lo has sometido a Tu Causa, Tú has sanado a este enfermo y has engalanado sus labios con Tu alabanza, Tú lo has purificado y lo has traído a Tú pueblo, Tú le has revelado secretos sagrados y haz consolado su alma, Tú escuchaste su súplica y lo haz librado de la muerte, Tú has abierto tu sagrado umbral y lo haz convocado a Tú presencia, Tú le permitiste contemplar el semblante de tus amados y escuchar sus palabras, Tú lo has invitado a Tu mesa lo has librado de sus enemigos, Tú escuchaste sus suplicas y le has permitido servirte.

     Por Tu Más Grande Nombre, Oh Señor, Creador de todo el universo, de todo aquello que refleja Tu Nombre y purifica los corazones de las almas confundidas, no permitas que sus pasos sean vacilantes, que su corazón se oscurezca en los jardines del Maligno, permite que su mente sea purificada para que pueda servirte, escucha sus súplicas para que no se aferre a su debilidad y a su pobreza, provéelo, Oh Señor mío, de tus dádivas y no permitas que se vuelva orgulloso, somete su voluntad a Tu Voluntad, somete su pensamiento a Tus pensamientos, somete sus palabras a Tus palabras. Líbralo, ¡Oh Señor! ¡Porque Tú eres el Libertador! ¡Cuya esencia no puede ser comprendida ni indicada! De su tendencia a la hipocresía, de su tendencia a la negligencia, de su tendencia a la desobediencia. Haz, por Tu maravilloso poder, que sea santo y puro, un espejo cristalino, un Diamante Sagrado, un siervo fiel, un rostro santo, una palabra pura, un semblante de Tu gracia. No le retires el brille de sus ojos, pues su única complacencia es Tu camino.

     ¡Mi Dios! por favor, ayúdale para que se aparte de la ligereza, de todo aquello que es impropio de tu sagrado Nombre, haz brillar su corazón con la certeza, y domestica su mente con tu justicia, ennoblece a esta criatura, ¡Oh Señor mío! Hazlo firme en tú camino y ayúdalo a comprender que solo Tú eres el Todopoderoso, que solo Tú puedes sanarlo, que no hay Otro más que Tú. Que Tú eres el Único, el Incomparable, Lo Eterno, Lo que está Más allá de toda mención. El que provee, El que sana, El que escucha, El que todo lo sabe, El que todo lo perdona, El que todo lo glorifica y todo lo humilla. Que no sea sino Tu voluntad la que se imponga en nuestros corazones, ¡Oh Señor! Líbranos de la plaga que nos habita. Pues somos Tus siervos, Tu semblante, Tu libro sagrado, Tu tesoro preciado, y Tu eres Nuestro Origen y nuestro Fin.

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